El ácido tánico es un compuesto de origen vegetal perteneciente al grupo de los taninos, ampliamente utilizado en procesos de teñido natural por su capacidad para mejorar la fijación del color. Se obtiene de fuentes como agallas de roble, cortezas y algunas semillas ricas en taninos.
En tintorería, el ácido tánico se emplea principalmente como auxiliar de mordentado, especialmente en fibras vegetales como algodón y lino. Ayuda a aumentar la afinidad de la fibra por los colorantes, permitiendo colores más intensos y duraderos. También puede influir en el tono final del tinte, generando matices más profundos o ligeramente apagados.
Se presenta generalmente como un polvo soluble en agua y se utiliza en soluciones acuosas antes o durante el proceso de teñido. Su uso es común en combinación con sales metálicas como el alumbre para mejorar los resultados.
Es un insumo básico en la práctica del teñido natural, sobre todo cuando se trabaja con fibras que no absorben fácilmente el color, también es útil para hacer variaciones con estampación botanica y para preparar tinta ferrogálica.






















